PRESENTACIÓN

LAS PENAS CON HUMOR SON MENOS PENAS

Este es el blog suboficial de PENURIAS EXQUISITAS, mi primera novela. Pero, sobre todo, es un espacio dedicado a la literatura de humor en el sentido más amplio de la expresión. Si un relato entretiene a quien lo lee y le ayuda a olvidarse de sus problemas por unos instantes, bienvenido sea. Aunque en el texto no se realice un alarde estilístico o se haga una brillante reflexión filosófica o futbolística. Como diría un albañil: cuanto más divertida sea una obra, mejor. En palabras de Mariano, el protagonista de esta novela, "Si, además de entretener al sujeto lector, se provoca su hilaridad, se cobran dos volátiles de una detonación."


lunes, 7 de octubre de 2013

AVE FÉLIX (CUENTO RECICLADO)


                                          
     Siempre fui un convencido practicante de la economía del consumismo. Tenía mis razones. Me sobraba el dinero, vivía solo en mi ático de soltero, tenía un A 3 y un Mac. Ganaba un buen sueldo trabajando de informático en una multinacional y no veía la necesidad de gastar tiempo y esfuerzo para reutilizar cosas viejas cuando podía comprarme lo que quisiera completamente nuevo. No me apetecía bajar con la basura en veinte bolsas diferentes y pasear por todo el barrio como si fuera un mendigo para llegar hasta los contenedores de colores situados donde Cristo perdió el gorro. Además, estaba harto de que los políticos me bombardeasen a todas horas con mensajes alarmistas apelando a la responsabilidad ecológica. Como si el planeta se fuera a morir al día siguiente y yo fuera el único responsable.
     Pero todo aquello pasó a mejor vida cuando me enamoré de Renata. La que luego sería mi esposa era una fanática del reciclaje y yo me dejaba llevar por su entusiasmo sostenible para conseguir su amor. Así fue como me enteré de de la sorprendente muerte del obispo de Mondoñedo. Renata había decretado que debíamos reutilizar las hojas del periódico cortadas a un tamaño adecuado para limpiarnos a modo de papel higiénico. Una bochornosa tarde de agosto, se levantó de la siesta y se fue al baño. Cuando regresó al dormitorio, estaba cariñosa y nos pusimos a practicar el 69. Entonces me encontré con la noticia impresa en las nalgas de mi novia y no me pude resistir a enterarme de los detalles del óbito, lo que me acarreó la consiguiente bronca de mi pareja por la pasusa amatoria.
     Mi novia también me hizo ver la luz, con su método sostenible de gestión de residuos orgánicos. Una parte de los desechos producidos en la casa se dedicaban a la producción de energía tras un periodo de putrefacción en un depósito que canalizaba el metano resultante a la instalación del gas. La producción era suficiente para hacer que funcionara la cocina, la calefacción de la casa y para alimentar unos faroles de gas que llenaban de claridad nuestro nidito de amor. Otra parte de los residuos orgánicos se empleaban para la producción de composta, una especie de estiércol casero con el que abonábamos nuestro huerto urbano y ecológico, instalado en la terraza del ático, cuyos productos constituían la base de mi alimentación.
     También aprendí en aquellos tiempos a refinar mis gustos ornamentales. Descubrí la decoración sostenible, mucho más cálido que el frío estilo sueco del Ikea que había gobernado mi vida de soltero. Mi salón se convirtió en un alegre arco iris cuando instalamos en el salón diez contendores, diez, de diferentes colores para realizar una recogida selectiva de basura. Verde: vidrio, azul: cartón…
     Todas aquellas innovaciones ecológicas hacían que fluyera en el ambiente un olorcillo de lo más sano para el planeta, pero fatal para la pituitaria humana. El problema lo solucionó Renata de forma sostenible, sólo había que sostener una pinza en la nariz durante la permanencia en el piso.
     Nuestro noviazgo terminó su vida útil cuando Renata se quedó embarazada incomprensiblemente: usábamos condón en cada una de nuestros encuentros sexuales. Quizás tuvo algo que ver que, por iniciativa de mi novia, reutilizábamos los preservativos –tras lavarlos y tenderlos al sol en la terraza- unas veinte veces antes de depositarlos en el cubo de basura amarillo.
     Después de la boda todo cambió. Renata se recicló profesionalmente: dejó su trabajo para dedicar todas sus energías a nuestro matrimonio. Pero abrumada por el elevado consumo de productos nocivos para el medio ambiente que requería la realización de la  limpieza del hogar, dejó de hacerla. Lo mismo ocurrió con la colada, de la que terminé encargándome coincidiendo con mi ducha del sábado para ahorrarle al planeta agua, energía y jabón. Sin embargo, en la cocina mi mujer demostró una creatividad poco común: reciclaba el aceite de la sartén para otros guisos posteriores. De manera que se ganaba sabor y de paso no contaminábamos con sustancias tóxicas el medio ambiente. Así nació una innovadora cocina de autor en la que la sepia sabía a bistec y las lentejas olían a pastel de chocolate. Hasta que decidí ocuparme de cocinar de la forma más sostenible posible para mi delicado estómago. Orientado por mi esposa, también me reciclé eliminando el consumo de cervezas con mis amigos en el bar (empezamos a fabricar nuestro propio vino ecológico a partir de los restos de la fruta convenientemente fermentados en el cubo de la fregona) y renunciando al Canal + y a mi suscripción de La Vanguardia. Todo para reducir la producción de residuos.
     Al principio yo accedía a aquellas limitaciones de mala gana, pero con la llegada de nuestro bebé me conciencié de la necesidad de reciclar. Así lavaba con mucho gusto sus pañales de tela (los de papel son un atentado contra nuestros bosques)  cada día en mi ducha matinal, a la vez que hacía lo propio con la vajilla usada el día anterior, pensando que esa era la manera de dejar un planeta en buen estado a mi retoño.
     Pasó el tiempo y mi mujer, que era enemiga de reciclar las calorías mediante el ejercicio, fue acumulando grasas en toda su anatomía. De manera que su figura dejó de ser sostenible y decidimos invertir todo el dinero que habíamos ahorrado en los años de de guerra al consumismo en reciclar su físico por medio de una liposucción y, ya metidos en quirófano, aumentar unas tallas su pecho. La operación fue un éxito redondo. Renata tenía un aspecto radiante y con las grasas que le extrajeron tuvimos materia prima con la que fabricar jabón ecológico para todo un año.
     Pero un día se plantó ante mí cuando regresé del trabajo, se quitó la pinza de la nariz y me dijo: “Te dejo, Félix. He conocido a otro hombre y me he enamorado…” Mi mujer había abandonado la cultura del reciclaje y abrazado la filosofía del usar y tirar: me usó para sus propósitos y me dejó tirado por un monitor de su gimnasio que parecía un armario y hablaba como un armario. 
     Caí en una profunda depresión que me llevó a intentar suicidarme ingiriendo dos cajas de antidepresivos con abundante alcohol. Pero como el vino de elaboración casera  estaba en mal estado, a causa del descuido de la producción en aquellos días aciagos, mi organismo no pudo soportarlo y terminé vomitando los tóxicos en el contenedor rojo (desechos peligrosos). La experiencia me dejó una úlcera galopante en el estómago que hizo que no me quedaran ganas de volver a quitarme la vida.
     Con el divorcio, mi exmujer se quedó con mis últimos caprichos consumistas: el ático, el Audi y el Mac. Además le tengo que pagar una pensión compensatoria a ella y otra alimenticia para el niño. Y como me despidieron del trabajo por coger la baja laboral por depresión, con el subsidio del paro apenas me llegaba para alquilar una habitación en un piso compartido con una docena de paquistaníes.
     Pero no le guardo ningún rencor a Renata. He pasado página y me he reintroducido en el ciclo de la vida. He resurgido de mis cenizas como el ave fénix. Me he sometido a un proceso de reciclaje emocional que me evitará futuros desengaños para el resto de mis días. Ahora disfruto del amor fiel de Angelina, un maniquí viejo que recogí de un contendor de basura de El Corte Inglés. Le coloco en la cabeza la foto de mi actriz favorita del momento, reciclada de una revista del corazón, y le incorporo en la entrepierna una hortaliza alargada de las cosechadas en nuestro huerto vertical, ubicado en las paredes del patio interior del piso, que, al final de su vida útil, reutilizo para alimentar a nuestros pollos en la granja ecológica del balcón. Así puedo cumplir el sueño de todo hombre: cambiar de amante cada noche con solo cambiar la foto del maniquí.
     También me he sometido a un reciclaje cultural gracias al aprendizaje de un nuevo idioma, el urdu, y al conocimiento de los secretos de la cocina pakistaní que me han proporcionado mis compañeros de piso. Otro tanto ha sucedido con mi estética. Me he librado de la tiranía del traje que me tanto me angustiaba cuando tenía que ir a la oficina. Ahora visto informal, como siempre había deseado y me paso el día en bañador y camiseta, que es la única ropa que tengo. Por fin puedo llevar el pelo largo, como a mí me gusta, y al estilo rasta, que es el más ecológico porque no hace falta lavarlo.
     Además me he sometido a un profundo reciclaje profesional. Me he convertido en un emprendedor. He creado una empresa, ECOFOOD, de la que soy dueño. Un negocio de comida ecológica a domicilio especializado en cocina asiática que proporciona empleo a mis compañeros de piso. Es un negocio redondo y sostenible: materia prima gratis (residuos orgánicos de comida con fecha de caducidad inminente, siempre cumpliendo los criterios de higiene alimentaria de Arias Cañete, obtenidos por mis empleados  durante su recorrido diario por los supermercados de la ciudad a la hora del cierre) que mis cocineros transforman en deliciosos shwarma, faláfel y durum deconstruidos; conexión wi-fi gratuita (gracias a la gentileza del bar de la esquina); escaso gasto en combustible (el reparto lo realizan mis chicos en bicicleta) y administración eficiente (para gestionar los pedidos utilizo un  PC reciclado que monté a partir de los restos de varios ordenadores encontrados en la basura).
     La cosa va tan bien que he hecho una incursión en el mundo de la moda con la puesta en marcha de un negocio que empieza a andar con buen pie: ECOFOOT. Una empresa de  venta a domicilio de sandalias ecológicas que mis operarios elaboran, bajo mi atenta supervisión,  a partir de neumáticos usados y retales de ropa vieja rescatados de vertederos y contenedores. Y todo ello sin apenas contaminar ya que tanto los talleres como los almacenes se ubican en nuestro domicilio.

     Así que tengo una vida amorosa plena, vivo como quiero y me estoy enriqueciendo a marchas forzadas mientras cuido nuestro planeta. Y todo se lo debo a mi ex. 

jueves, 12 de septiembre de 2013

EL CONFLICTO DE GIBRALTAR: LO QUE NO NOS CUENTAN


EL MUDO
Redacción, 12 de septiembre del 2013

     El conflicto diplomático que ha estallado este verano por los bloques de hormigón que el gobierno de Gibraltar lanzó al fondo del mar para impedir faenar a los pescadores de la bahía de Algeciras ha disparado las especulaciones y algunos conspiracionistas han querido ver en este enfrentamiento una cortina de humo para desviar la atención pública de los escándalos de corrupción del partido del gobierno español. Nada más lejos de la realidad. No hay ninguna confabulación del PP, la explicación al fenómeno es mucho más sencilla, tal como han descubierto nuestros periodistas.
     La dirección de El Mudo envió a la zona un equipo de investigación integrado por nuestros mejores reporteros que, tras varias semanas de trabajar in situ, han recogido una serie de valiosas informaciones que nos permiten entender las causas que desencadenaron el conflicto y todas sus ramificaciones. A continuación les exponemos los asombrosos descubrimientos realizados por nuestros investigadores con riesgo de su integridad física y moral:
     La primera información relevante, obtenida después de que uno de nuestros reporteros se hiciera pasar por el reponedor de rebujito en la sede de la empresa telefónica que da servicio a la Administración gibraltareña y lograse una copia de las facturas detalladas de Fabian Picardo, es que el ministro principal de la Roca habría mantenido desde hace meses largas comunicaciones con una línea 800, que tras algunas indagaciones resultó ser el número de la consulta de videncia del estelar Carlos Jesús, por lo que habría hecho que el importe de sus facturas telefónicas fuera astronómico.
     Después de mantener entrevistas con numerosos colegas gibraltareños, hemos averiguado que han sido detectadas una docena de visitas a Gibraltar a lo largo de este año de un ente muy parecido a Camila Parker que andaba como un pingüino y dejaba tras de si un burbujeante rastro de líquido verdoso. La supuesta Camila habría sido cazada paseando en actitud cariñosa con Picardo por varios paparazzi locales y los tabloides de Londres iban a publicar la noticia del esperpéntico idilio, pero las ediciones fueron secuestradas alegando el interés nacional por el gobierno de Su Majestad.
     Tras presentarse en el despacho del ministro principal con la excusa de ser la nueva becaria experta en Disciplina Inglesa vestida con traje de cuero muy ajustado, Marina (en realidad becaria de cuarto año en nuestra redacción) descubrió sobre la mesa del pícaro Picardo una abultada carpeta con el título “Sun Sistem Vegas”. Tras atar, amordazar y vendar los ojos al niño malo, la joven ama consiguió, entre latigazo y latigazo en el culete del ministro principal, fotografiar varios documentos relevantes entre los que se encuentran los millonarios contratos firmados con Rappel, para que se encargue de la dirección de doscientos casinos que se construirán en el futuro complejo de ocio ubicado en la Roca; con Aramís Fuster, que como experta conocedora de todo tipo de camas se encargará de la dirección de los tres mil hoteles que se levantarán; y con Paco Porras que será el jefe de restauración de todo el complejo por su profundo conocimiento del mundo vegetal (parece ser que se espera que todos los clientes sean vegetarianos). También halló una solicitud al MI6  para contar con los espectaculares servicios del agente 007 para la inauguración de Sun Sistem Vegas y otra a la Casa Real Británica para asegurarse la presencia del popular príncipe Harry en el evento previsto para el próximo año. Además, había un memorandum donde se contempla la contratación futura de actuaciones de otra galaxia para los casinos: Lady Gaga, El Circo del Sol, Carmen de Mairena…
     Adentrándose en los bajos fondos, un reportero de nuestro diario ha interrogado a los doce mil contrabandistas de tabaco que operan en el Peñón y ha averiguado que los llanitos pronto dejarán de  revender el tabaco en nuestro país, porque, según ha manifestado un contrabandista gibraltareño apodado “el Malrboro”, que desea permanecer en el anonimato:  “Yastamo jartos de nos mire ercose la guardiasiví, digo. Menos ma que el Foyardo vasé una de casino que paqué y vendrán muso marsiano pa fumá porque en su planeta lo tien prohibió. La de libras que les vamos a sacá, quillo…”
     En un trabajo concienzudo, mediante el seguimiento de todos y cada uno de los monos del Peñón, hemos detectado movimientos extraños en estos simpáticos primates. Todos ellos asisten a clases matinales en el colegio Queen Elizabeht para aprender una serie de asignaturas (conversación, urbanidad, risa fácil, puterío fino, etc.) que las habiliten para ejercer de señoritas de compañía en un futuro cercano. Se trata de un curso de reciclaje para que los monos dejen de practicar el onanismo ante los escasos turistas terrícolas y aprendan a relacionarse practicando con unos hombrecillos verdes de pega que parecen sacados de una película de alienígenas.
     Por otro lado, nuestro infiltrado entre el personal de La Moncloa escuchó, mientras limpiaba el retrete presidencial, una conversación en la que Rajoy le explicaba a la Cospe que había pactado con David Cameron una indemnización en diferido por el lanzamiento de los bloques de hormigón, en forma de simulación de la creación de cuatro millones de puestos de trabajo en un complejo turístico gibraltareño al final de la legislatura, de forma que gracias a la gestión del PP se reduciría drásticamente el paro en España.
     En este mismo sentido, han llegado a nuestra redacción unos documentos filtrados del sumario que el juzgado sigue por el caso de los EREs de Andalucía, donde constan la trascripción de varias conversaciones telefónicas mantenidas por el conseguidor de los ERE con Picardo de las que se deduce que existía una avanzada negociación entre el gobierno de Gibraltar y algunos dirigentes de la Junta de Andalucía para que el Peñón creara unas dos mil empresas fantasmas, fabricas de máquinas tragaperras que nunca llegarían a ponerse en marcha, en el campo de Gibraltar y luego despedir a los supuestos trabajadores repartiéndose entre ellos el dinero de los EREs.
     También hemos obtenido informaciones relevantes gracias a los servicios de un hacker informático (el segurata de la redacción) que ha logrado penetrar en el ordenador de Carlos Jesús y acceder a su correo electrónico. Sorprendentemente, Critofer y Micael mantenían una correspondencia muy fluida con el Duque empalmado y, que según se deduce de sus numerosos emails, habría invertido en el complejo de ocio que supuestamente se va a construir en la Roca unos seis millones de euros libres de impuestos y no descarta fijar allí su residencia en un futuro cercano.
     Finalmente, la aparición de una nueva remesa de papeles de Bárcenas, que el ex tesorero del PP entregó al ilustre director de El Mudo cuando lo visitó en prisión, donde aparece el epígrafe Carlos Jesús (que actuaría como testaferro de Picardo) asociado a una supuesta donación al PP de tres millones de euros para conseguir que no se pusieran trabas administrativas a la venta de arena y material de construcción al Peñón, según manifestó el señor Bárcenas a nuestro insigne director.
     Todas estas informaciones nos levan a concluir que Picardo está construyendo un gran centro ocio interplanetario en el Peñon, al estilo de Las Vegas pero a lo bestia, con varios socios, seguramente empresarios del sector turístico de Raticulín que visitan la Roca disfrados de Camila Parker. El ministro principal está preparando la llegada de una flotilla de platillos volantes con millones de turistas alienígenas procedentes de Ganímedes, Raticulin y otros planetas (donde el juego, el tabaco y el sexo fuera del matrimonio esta prohibido a los hombrecillos verdes). Con toda seguridad, la idea surgió tras conocerse la ubicación de Eurovegas en Madrid y Picardo se puso contacto con los principales empresarios del sector turístico del planeta Raticulín por medio de Carlos Jesús, su embajador en la tierra, sellando así la primera alianza empresarial intergaláctica.
     Esto explicaría que la colonia sea un paraíso fiscal y un importante punto de blanqueo de dinero, pues el gobierno de la Roca necesita una enorme cantidad de capital con que financiar su faraónico proyecto. También se comprende ahora la construcción de la nueva escollera (la primera de unos dos mil futuras) para ubicar los 3000 hoteles, 200 casinos y 500 campos de golf. Los bloques hormigón se habrían lanzado al fondo del mar para que pudieran aparcar las naves extraterrestres dada la escasez de espacio terrestre y no por impedir que los pescadores faenasen y las gabarras cargadas de gasolina que operan en las proximidades del Peñón servirían para abastecer de combustibles a los platillos volantes. Y la prueba más concluyente de todas: la tibia respuesta dada por el presidente Rajoy a las maniobras de Picardo ante la perspectiva de que la creación de cuatro millones de puestos de empleo dispare su popularidad y le permitiría ganar las próximas elecciones.
     Estos son los hechos. No busquemos enrevesadas conspiraciones ni teorías imposibles. Como siempre, la explicación más sencilla es la más probable.

jueves, 1 de agosto de 2013

ME VOY PA’L PUEBLO



     Siempre fui un trotamundos. Comencé a viajar al extranjero cuando era un estudiante y, durante muchos años, pasé mis vacaciones de verano visitando destinos exóticos para conocer pueblos y culturas diferentes. Luego me casé y mis viajes en pareja se circunscribieron a los civilizados países europeos. Y, con la llegada de los niños, renuncié definitivamente a los viajes a destinos pintorescos y a la aventura. Mi única salida anual se redujo al viaje que realizaba junto a mi familia para pasar el mes de agosto en un apartamento en la playa levantina. Hasta que llegó la crisis. Mi mujer se quedó en el paro el año pasado y tuvimos que apretarnos el cinturón, así que decidimos pasar el mes de vacaciones en el pueblo de mis padres. Allí teníamos el viejo caserón familiar a nuestra disposición, de forma que hospedaje nos salía gratis. Y el ambiente sosegado de la vida en el campo era ideal para relajarme del trabajo y para que los niños disfrutasen de unos días de sanas actividades lúdicas en un marco de libertad y contacto con la naturaleza.
     Este verano, repetimos destino. Nos vamos la próxima semana y llevo unos días que apenas he podido dormir de la emoción, como si en vez de a un tranquilo pueblecito aragonés me fuera a una expedición por el Afganistán de los talibanes en compañía de George Bush y el Papa Francisco.
    Todavía tengo frescos los días inolvidables que pasamos el agosto pasado. Regresar al pueblo fue para mí como volver a mi niñez, cuando pasaba los estíos con mis abuelos en aquel villorrio. Lo primero fue el reencuentro con mis orígenes. En el pueblo todo el mundo es pariente y pasamos los primeros días de vacaciones de casa en casa de nuestros familiares, saludando ovinamente a primos, tíos, sobrinos, etc. porque nosotros pertenecemos a la familia de los Corderos (allí todo el mundo tiene apodo). La dinastía de los Corderos se originó cuando mi bisabuelo, el tío Conejo se casó con la tía Culebra. De aquella unión antinatura nació el primer Cordero (mi abuelo). También somos parientes del tío el Soseras (un abuelote de lo más divertido) y la tía Guindillas (una paisana de carácter flemático), de mis primos el Güevos (dueño de una granja avícola) y el Andares (que es cojo y tiene un caminar de lo más insinuante). Además somos familia de Pili la Colonias,  el tío Putero, Perico el Tintorro, y parientes lejanos del carnicero, el tío Caraoveja, y su mujer, la tía Diabla, entre otros.
      También recuperé los sonidos de mi infancia, apelativos cariñosos que mis paisanos mañicos me soltaban como si estuvieran cantando una jota: “argellao, esgangillao, morrudo, ababol…” Todo el mundo en el pueblo parecía sacado de una película de Paco Martínez Soria. Oírlos hablar resultaba tan exótico como escuchar una conversación entre dos aborígenes australianos. Me pasé tres semanas creyendo que cuando mi tía Consuelo me decía si quería “unos peducos pa’no pasar frío en el catre” no se brindaba para tirarse unos cuescos en mi cama y calentarla antes de que yo me fuera a dormir, sino que me estaba ofreciendo unos calcetines para tener los pies calienes. Y, cuando mi tío el Hornero me dijo: “Tu hembra se ha hecho la picha un lío con el Manolo porque es una zaforas”, no me estaba informando de que mi mujer me había puesto los cuernos con un mozo del pueblo porque era una zorra, sólo que se había equivocado al intentar colocar la ordeñadora al toro durante su visita a la granja familiar porque la pobre era muy torpe. Até cabos en el consultorio médico, cuando el médico del pueblo me tradujo el mensaje mientras le proporcionaba un fuerte calmante a mi señora, presa de un ataque de pánico tras quedar impresionada por la airada reacción del toro Manolo.
     Otro de los atractivos de las vacaciones rurales es la vida sana. Decidido  a hacer ejercicio en aquel aire libre de contaminación, salí a pasear por el campo con Lobo, mi perro, a primera hora de la mañana siguiente a nuestra llegada. Apenas nos habíamos alejado un kilómetro de las casas cuando nos envolvió un aroma espeso y  penetrante procedente de las granjas que flanqueaban el camino. El olor era tan intenso que mi pequeño terrier, que hace gala de un exquisito olfato, cayó desplomado cuando apenas llevábamos unos minutos inmersos en la nube tóxica. Cogía al inconsciente Lobo en brazos y corrí al pueblo. Cuando le expliqué al veterinario que el perro se había desmayado porque olía a mierda de cerdo, el paisano me contestó enigmático: “Huele a perricas, ababol”. Y, después de darle a oler unas sales al terrier  para despertarlo, nos despidió afectuosamente: “Hala, a cascala.”
     Aquel episodio me hizo decantarme por un tipo de ejercicio más acorde con el contexto rural: el trabajo en el huerto. Cada tarde, en cuanto cedía el calor, acompañaba a  mi primo el Guindillas hasta un pequeño terreno donde cultivaba todo tipo de hortalizas para consumo propio. Pero mis limitaciones urbanitas me abocaron a una serie de irritantes experiencias con ortigas, tábanos, cardos borriqueros y avispas que me condujeron de nuevo a la consulta del médico del pueblo. El doctor me devolvió a la vida sana con una inyección equina de antihistamínico y litros de amoniaco para las picaduras.
     Cambié de deporte. Animado por mi amigo Perico el Zorro, todo un experto en la caza del conejo, me saqué la licencia de armas y me dispuse a practicar el noble arte de la caza con la vieja escopeta de mi abuelo y la ayuda de mi terrier. En la primera expedición cinegética, todo iba de maravilla hasta que mi amigo disparó a una codorniz que surgió de un rastrojo. El sonido del tiro hizo que Lobo también saliera disparado. Estaba completamente fuera de sí y aullaba como si le estuvieran dando una paliza. No paró hasta que llegó a la casa del pueblo y se metió bajo nuestra cama de matrimonio. Allí permanecía acurrucado todo el día y se ponía a temblar de miedo y a gemir al menor ruido, convencido de que alguien quería atentar contra su vida. El veterinario emitió su diagnostico: “el chucho se ha escogorciao del pasmo”, le pinchó un tranquilizante y le recomendó reposo y actividades no estresantes.
      De manera que dejé el ejercicio físico para mis hijos. Ya se sabe que, al contrario de lo que ocurre en la ciudad,  el pueblo es el medio ideal para que los niños se ejerciten en sus juegos de forma libre y con total seguridad. Apenas había transcurrido una semana cuando el chaval de un vecino vino a buscarme a casa a media tarde. "Tu zagal se ha estozolao y ha dao la pingoleta con la bici, pero ha tenido chorra porque ha caído al fiemo y no se ha hecho ninguna cuquera", me dijo. A partir de aquel día se fueron sucediendo los sanos incidentes: principio de pulmonía de mi niña tras bañarse en el río, descalabro del crío al caer de un manzano, pérdida de dos dientes del chico practicando puenting rural, múltiples heridas inciso-contusas provocadas por el ataque furibundo de unas gallinas cluecas a mi hija… En total, seis visitas con mis criaturas al médico del pueblo y tres viajes al servicio de urgencias del Hospital Provincial.
     Pero aquellos episodios no me quitaban el sueño. Ya se sabe que en el pueblo se duerme mejor que en la ciudad porque no hay ruidos del tráfico, sirenas, camiones de la basura… Los accidentes de mis hijos no me quitaban el sueño porque ya me lo habían quitado otros elementos típicos del mundo rural. De cinco a ocho de la mañana, los gallos de los corrales vecinos a nuestra casa anunciaban la llegada del nuevo día con sus deliciosos cánticos. De ocho a una del mediodía, la megafonía del pueblo difundía los bandos del señor alcalde (que era un tipo muy bandolero y escribía un mínimo de dos al día), los anuncios de los comercios locales (Carnicería Ternasquicos, Frutería de La María; Modas El Cachirulo…), la agenda municipal, los actos programados para las fiestas patronales, los oficios religiosos… Eso sí, los altavoces hacían un descanso de una hora a las once para deleitar a los paisanos con una sesión de pasodobles clásicos. Y, a la hora de ir a dormir por la noche, los aldeanos sacaban sus sillas a la calle y hablaban animadamente mientras tomaban la fresca hasta altas horas de la madrugada. Total, que me pasé las vacaciones en estado catatónico: durante el día apenas me podía mover por el cansancio acumulado, tenía los ojos rojos ocultos por los pesados párpados y el entendimiento nublado por la falta de descanso.
     Hasta que llegaron las fiestas patronales que se celebraban la última semana de agosto. Mi mujer y mi hija se empeñaron en que la pequeña fuera "maja infantil" de las fiestas. Durante dos semanas no dejaron de machacarme hasta que accedí a gastarme casi dos mil euros entre los tres trajes de la dama, cenas, fotos, etc. “Hala, a cascala el presupuesto familiar”.  El niño, me salió más barato. Sólo el precio de los calmantes y antibióticos que hubo que administrarle después de que el primer día de fiestas lo descalabrase el hijo del Avechucho en las cucañas del pueblo. El pobre Lobo terminó  sedado y amarrado con una camisa de fuerza improvisada con dos pantalones de mis hijos, después de que se volviera loco la noche de los fuegos artificiales hasta el punto de intentar suicidarse tirándose por el balcón de nuestra habitación. Y yo, animado por el revuelto de anís y moscatel del desayuno típico del día del patrón, me apunté a correr el encierro con mis amigos. Cuando ellos me dijeron: "¡Coooo! Alamañooooo. Ahivadeahí, pero escapao. Dale a los maripís…" Yo intentaba descifrar el significado de sus palabras mientras ellos se alejaban hacia las vallas. Pero entre el sueño y el alcohol, me hice la picha un lío. En vez de salir esopeteao, me quedé parado como un ababol y la vaquilla me cascó un tozolón en el culo que me hizo dar la pingoleta. Menos mal que era pequeña y apenas tenía cuernos. "De esta vas a salir bien escocido”, me decía el médico mientras me cosía la herida que la vaquilla me había hecho en la nalga derecha. Y es que aquel accidente disparó mi popularidad en el pueblo, hasta el punto de que, durante los días siguientes, todo el mundo me señalaba al pasar y se descojonaba de risa.   
     Sin duda, fueron unas vacaciones inolvidables. Mi mujer y mis hijos lo pasaron en grande. Yo me reencontré con el trotamundos que llevo dentro y conocí una cultura que, aunque cercana, es muy diferente a la urbana en la que me desenvuelvo habitualmente. Volví a sentir la emoción del trotamundos inmerso en un caos constante y que no sabe cómo terminará el día. Y me sentí joven de nuevo. Como me dijo el tío Sentencias: "Rediós, sigues tan estalentao como cuando eras un zagal". ¿Quién me iba a decir que a mi edad iba a correr tantas aventuras? Además, hice un gran amigo: el medico del pueblo. Al final, me sentía completamente integrado en el ambiente rural. Incluso fundé una nueva dinastía: soy el patriarca de los Culorroto. Y los paisanos, que son muy afectuosos, hasta me compusieron una jotica:
Al tío Culorroto
lo ha pillao el toro,
le ha metido el cuerno
por el chirimbolo.

miércoles, 19 de junio de 2013

EL C.S.I. ESTUDIA EL SISTEMA DE PENSIONES ESPAÑOL


EL MUDO
Redacción, 19 de junio de 2013

El Comité de Sabios Ibéricos (CSI) ha realizado un exhaustivo examen de nuestro moribundo Sistema de Pensiones y ha elaborado un decálogo de medidas para hacerlo viable.

     Hace unos días conocimos el informe presentado por el comité de amiguetes del Gobierno para la reforma de nuestro Sistema Público de Pensiones. Este grupo elaboró una serie de propuestas muy alejadas del contexto socioeconómico ibérico y muy cercanas a los intereses de la señora Merkel. Por eso nuestro periódico convocó a otros expertos de reconocido prestigio en el campo de la economía y la Seguridad Social, que además son representativos de los ciudadanos de este país, para diseñar un factor de sostenibilidad de las pensiones acorde con nuestra idiosincrasia. Este Comité de Sabios Ibéricos (CSI) está compuesto por José Luis Torrente, Mortadelo y Filemón, Chiquito de la Calzada, Paquirrín, Pocholo, Belén Esteban, Antonio Recio, Carmen de Mairena, la Vieja’l Visillo y el Luisma. Tras una semana de agotadoras sesiones de trabajo, nuestro grupo de espabilaos ha elaborado un decálogo que recoge sus sugerencias basadas en su profundo conocimiento de la realidad española:    
     1.-Ya estamos con que el pueblo es tonto. Como se metió cosas que no debía, se ha quedao pa’llá y no se entera de lo que significa un simple pago en diferido de la indemnización que se pactó en forma efectivamente de simulación en partes de lo que era una retribución. Me parto y me mondo. ¿De qué estábamos hablando? Ah, sí. Si queremos tener un retiro digno, los españolitos tenemos que escribir unos papeles con nombres de empresas, políticos y cifras de dinero que acojonen al Gobierno para que suelte la gallina en forma diferida de una indemnización de cojones. Es eso o hacerse notario. Doy fe.
     2.-Tú no cuentes ná, que ya lo cuento yo: ¿Te parece que la Presley, la Tita Cervera o la Marina Castaño viven mal? Amos, amos. Anda que no se pegan buena vida. Que tienen retretes por toa la casa y jacuzzi en el corral. Bien callao se lo tenían. Si toas las hembras del país nos pillamos a un gachó con posibles, solucionao el tema de la jubilación. Que algunas parecen lelas. ¡Qué irritación!
     3.-Los ciudadanos tienen que aprender del ejemplo de los grandes presidentes (Aznar, Matas, Fabra, Antonio Recio, etc.), que han sabido forzarse un retiro dorado gracias a su gran preparación intelectual y gestión intachable. Todos los españoles deberían turnarse para estar al frente del Gobierno estatal, autonómico, la Diputación Provincial, Comarca, Comunidad de Vecinos… Basta con que aguanten una legislatura. El que no consiga una jubilación millonaria, será contratado por alguna de las muchas empresas privatizadas y cobrará un sueldo astronómico, o le tocará la lotería de navidad todos los años. Por eso, yo os nombro presidentes in nomine Patris, et Filii´, et Spiritus Cancti. Amén. También pueden levantar un imperio de la nada, pero eso está sólo al alcance de unos pocos mayoristas que no limpian pescado. ¡Qué bueno soy y qué culito tengo!
     4.-¡Ese ERE! ¡Ese ERE! ¡Eh! ¡Eh! ¿Sabes? Sibiligusduz… ¡Ese chófer! ¡Ese chófer! ¡Vámonos de fiestaaaa! Saca la, la, la, mochila… ¡Fiesta! Vivaaaaandalusia. Esa fralopa  fuenaaa…
     5.-Si quieres una jubilación decente, no me la pongas en la frente. Para mejorar la pensión, hay que legalizar la prostitución. Happy barry tu yu, jubilado eres tú. No es lo mismo el cálculo del importe de la prestación que el importe de darme polculo en la estación. Por detrás, cotiza más.
     6.-Hay que pensar a lo grande, chavalotes. Los españolitos tenemos que dejar de ser unos raterillos que sólo engañan a Hacienda y empezar a robar como señores. Aunque te cojan, no entras en el talego y nunca recuperan lo mangao. Tú te pones un traje caro, te lavas los bajos y los sobacos, cambias el Fary por Sinatra en el radiocasete, te falsificas el título de un máster de Canford y que te enchufe algún amiguete corrupto en el consejo de administración de un banco. Es la forma de pillar una buena indemnización que te permita un retiro desahogao, una vez que te pillen y te echen del banco, y a vivir. Sólo hay que fijarse en los exdirectivos de las Cajas rescatadas y en los que han vendido las preferentes a los abuelos. Y a partir de ahora las pajillas nos las hacemos con guante blanco y sin mariconadas.
     7.-La cosa está en buscarse buenos amigos, ¿me entiendes? Mi Andreita se estaba comiendo el pollo cuando leí en el piriodico que un niño llamado el Bigotes había pagao los confetis de la fiesta de cumpleaños de su amiguita, la hija de la Mato. Y yo por mi hija Ma-To, ¿Sabes? Luego me enteré de que también pagaba las fiestas de las bodas, bautizos y funerales de sus amiguitos, así que Andreita ya  le ha solicitao la amistá en el feisbu al Bigotes. Si todos los jubilados españoles se buscan un amiguito como el niño Bigotes, se ahorraran una pasta en todas las celebraciones y hasta les regalarán trajes, bolsos y otros complementos con lo que la pensión les dará para mucho más.
     8.-Fijarse en mostros como Mario Condemor y Díalll Ferrán. Uno que roba en la empresa que va al juzgado y le dice el jues: “devuelve el dinerol, pecadorlll” y el fistro le contesta: “¡Nooorl! Aunque me hagas pupita, yo me quedol con lo robado”. Y cuando sale de la calcel le dice a todos: “hasta luego, Lucas” y se va cabalgando por la pradera a vivir como un cobarde millonario. ¿Te das cuen?
     9.-Tras meses de escuchar con los micrófonos de la TIA las sedes del PP en la Operación Sobre Volador, hemos llegado a la conclusión de que la mejor forma de tener una buena pensión es que cada jubilado se agencie un buen disfraz de buzón de correos y se sitúe en la puerta de la sede de un partido político. Hay que disparar a los políticos con el Transformador Molecular de Chorizos inventado por el doctor Bacterio cuando salgan del edificio, mientras se les grita: “tengo una carta para ti” para que se conviertan en personas decentes y depositen los sobres del partido con los jugosos sobresueldos en el buzón del pensionista.
     10.-Darse cabezazos contra una persiana no sirve para mejorar tu pensión. Enrollarse con una churry de tetas grandes, tampoco. Los tíos listos se buscan una mujer aristogata y ya no pegan un palo al agua en toa su vida. Da igual que sea fea o vieja, cuando quieras seso te vas a la Casa de Campo y yastá. Fijarse en el Alfonso Díes o en los maridos de las infantas. Esos sí que saben vivir. Y si aluego te separas o te excomulga tu suegro, siempre puedes sacar una buena jubilación vendiendo la exclusiva del divorcio a Interviú o contando las intimidades conyugales en Tele 5.

     Este rotativo ha remitido al Ejecutivo este decálogo para que Gobierno y Oposición tomen nota de sus sabias recomendaciones a la hora de pactar la reforma de las pensiones; sólo así conseguiremos que nuestros mayores tengan una VEJEZ (Vida Exenta de Jodiendas Económicas y Zurcidos) digna.

miércoles, 22 de mayo de 2013

A FALTA DE PAN, BUENAS SON MOSCAS


     Soy un parado desesperado, como tantos en nuestro país. Con tres hijos y mujer a mi cargo, se me termina el subsidio del paro el mes que viene. Llevaba unos días considerando la posibilidad de alquilar mi apolíneo cuerpo para uso y disfrute sexual de terceros, cuando vi la noticia en la televisión. Estábamos disfrutando de nuestro menú gourmet de cada noche (sopa de sobre y salchichas de marca blanca del Mercadona) y me atraganté con una Frankfurt de la impresión. Resulta que según un informe publicado por la ONU, la solución para combatir el hambre en el mundo es que los humanos comamos insectos. Resulta que producir bichos tiene un coste muy inferior a criar ganado convencional y los insectos poseen mejores propiedades nutritivas (alto contenido en proteínas, minerales, vitaminas, fibra y L. Casei inmunitas) que las carnes de aves, mamíferos, reptiles, virus y peces.
     Aquello era una señal divina. Justo cuando se me acababa la prestación por desempleo y llegaba el buen tiempo, que es la mejor época de año para que proliferen los bichos. “A falta de pan, buenas son moscas”, le dije a mi mujer y nos pusimos a idear una estrategia combinada que nos permitiera mantener a la familia sin que ninguno de sus miembros hubiera de arrendar el miembro.
     Lo primero fue preparar el piso para convertirlo en una granja-criadero-huerto-matadero de insectos. De manera que acondicionamos un centenar de  banastas recogidas de la basura y garrafas de agua cortadas por la mitad que distribuimos por todas las estancias de la vivienda. En el interior de cada recipiente colocamos el pienso adecuado a la especie a criar (estiércol y césped robado del parque, despojos del contenedor de basura orgánica, hojas en descomposición de los árboles de la calle…) y lo vamos renovando diariamente. Así nos ahorramos el dinero de la compra del pienso. Además, para conseguir una mayor productividad, ningún miembro de la familia se lava y tampoco hacemos la colada para que nuestro olor corporal atraiga a las cucarachas y otros insectos de olfato sensible. Es la forma de renovar el ganado y ahorrarnos una pasta en agua y electricidad. Y como tenemos una nutrida colonia de luciérnagas, no encendemos la luz por la noche. Tampoco gastamos gas natural. Gracias a que cultivamos con gran éxito una gran cantidad de  cigarras pedorras -una variedad sudamericana famosa por su aerofagia crónica- en un terrario hermético y el metano que producen los bichos nos sirve luego para cocinar todos los alimentos. Además, como en todas las camas de la casa tenemos sembrados chinches, si nos entra hambre a mitad de la noche y nos apetece picar algo, no tenemos ni que levantarnos del catre. Es cierto que algunos vecinos tiquismiquis se quejan de los intensos aromas que desprende nuestra vivienda, pero cuando se atreven a importunarnos usamos los panales de avispas que como repelente y santas pascuas.